El desafío de la castaña

La deforestación y los cambios climáticos estarían detrás de la baja producción de castaña este año.

Este año hemos experimentado una disminución sin precedente de la producción de castaña. Las estimaciones iniciales apuntan a una reducción cercana al 45-60%, lo que impactará directamente en el volumen histórico de exportación nacional de este producto (entre 20.000 y 27.000 toneladas/año entre 2011 y 2016, según datos publicados por el IBCE), afectando además a la economía de miles de familias campesinas e indígenas que tienen en la recolección y venta de castaña su principal fuente de ingresos y, por tanto, su principal medio de vida.

Se ha atribuido como principal causa de esta baja producción las bajas precipitaciones ocurridas durante los últimos dos años. Pero, ¿por qué es importante la precipitación para la castaña? La floración y polinización de las flores de castaña ocurre entre tres y cuatro meses antes de que comiencen las precipitaciones, y son los frutos los que se benefician directamente de las lluvias. La formación y crecimiento de los frutos inicia con las lluvias y concluye varios meses después, alcanzando el siguiente periodo de lluvias. De hecho, la caída de los frutos maduros y, por tanto, la zafra, se ve favorecida por la lluvia. La baja producción de este año responde a la precipitación ocurrida entre 2015-2016, es decir, que la producción de castaña de un año responde a la precipitación de un año atrás.

A pesar de tratarse de una especie con un alto valor ecológico y comercial, la información técnica y científica sobre la castaña en Bolivia es aún escasa, se encuentra dispersa o no ha sido divulgada. Los estudios realizados por Pieter A. Zuidema y el programa Manejo de Bosques de la Amazonía Boliviana (Promab) durante los 90 representan todavía los principales referentes sobre la biología y la ecología de la especie en Bolivia. La regeneración natural de la especie sigue siendo una pregunta abierta, incluyendo las variaciones geográficas de la fenología reproductiva. Este último aspecto es clave para entender la geografía de la recolección de castaña, que parece tener una dinámica norte-suroeste desde el cruce de los ríos Abuná y Madera hasta las cabeceras de los ríos Tahuamanu, Manuripi y Madre de Dios.

La deforestación y los cambios climáticos también han sido aludidos como causas de la baja producción de castaña de este año. Ambos podrían estar disminuyendo la cantidad de lluvias y, por tanto, la producción de frutos descrita antes. Más allá que estas relaciones causales necesitan de estudios específicos, no podemos negar la necesidad de reflexionar sobre algunas acciones que minimicen el impacto socioeconómico de la disminución de la producción de castaña, entre ellas, promover la tan esperada diversificación productiva de la Amazonía. El desarrollo de la actividad pesquera, con un mercado cada vez más consolidado, y la emergente cadena productiva del asaí muestran que esto sí es posible.

Este post apareció primero en la edición impresa de La Razón

¿Cuál es la mejor resolución ambiental para el 2017?

Por Alfredo Romero Muñoz

Los inicios de año representan oportunidades para analizar cómo mejorar aspectos personales, profesionales y en relación a nuestro entorno. En este nuevo 2017, ¿cuál sería la meta más efectiva para contribuir a la conservación del medio ambiente y de la naturaleza?

Si te consideras un ambientalista, o te interesa apoyar la conservación de bosques y animales silvestres, seguramente tratas de realizar acciones como: evitar botar basura, evitar pedir bolsas plásticas, usar transporte público, usar menos agua, apagar las luces innecesarias, y evitar el tráfico y la cacería de animales.

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La mayoría de la quema y deforestación de bosques en Bolivia y Sudamérica se produce para la producción de carne de vaca. Foto: Greenpeace

 

Todas estas acciones son positivas y si las realizas, te felicitamos y alentamos que lo sigas haciendo. Sin embargo, el mayor factor de impacto que una persona promedio tiene sobre la biodiversidad es poco conversada: el consumo de carne y otros productos animales.

Aunque la concientización pública de este tema está creciendo, con más estudios y noticias sobre el impacto del consumo de carne y documentales como Cowspiracy, aún mucha gente conoce y comprende poco al respecto.

El por qué el consumo de varios productos animales, principalmente carne y leche, es tan nocivo para la naturaleza se debe a características del ganado y de su manejo. Un animal de cría, como una vaca, utiliza grandes cantidades de recursos durante mucho tiempo, desde que nace hasta que alcanza el tamaño en que haya producido suficiente carne. Esto significa que al consumir carne, nuestro impacto ocurre no sólo en el animal individual, sino que también en todos los recursos que ese animal usó – bastante ineficientemente –  para producir esa carne o leche, incluyendo toneladas de materia vegetal, miles de litros de agua, y hábitat natural destruido para generar estos recursos.

Para ilustrar esto, para producir un kilogramo de carne de vaca, se necesitan 25 kg de un grano como soya. Para 1 kg de cerdo o de pollo, se requirieren 9 y 3 kg de grano, respectivamente. Si una persona se alimenta de la soya directamente, en vez de haberla usado para que una vaca la convierta ineficientemente en carne, necesitaría 25 veces menos de área de bosque talado para sembrar la soya; habría permitido a 24 personas más alimentarse nutritiva y saludablemente, y probablemente habría evitado la muerte de decenas de animales silvestres que perderían el hábitat natural convertido para la producción de carne.

El área necesaria para producir carne es todavía mayor cuando la vaca se alimenta de pastos, ya que estos son menos nutritivos que la soya. En Bolivia, la mayoría de las vacas son alimentadas por pastos, principalmente en los llanos de Beni y en extensas áreas que han sido deforestadas para su plantación, como la Chiquitanía, la Amazonía y el Chaco. Esto ha contribuido a que el bosque Chiquitano y el Chaqueño, sean los bosques con la más alta tasa de deforestación del mundo.

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Bosque perdido en Bolivia y la región sólo desde el año 2001, indicada en color rosa. La mayoría ocurrió para plantar pastizales para vacas y para plantar soya, usada principalmente también como alimento de ganado. Fuente: Global Forest Watch

La otra razón para esta masiva deforestación son las plantaciones de soya, usada principalmente para la alimentación de ganado en Europa y Asia, y muy poco para el consumo directo por humanos. En síntesis, la mayor parte de la deforestación en los bosques bolivianos y sudamericanos es causada en gran medida por el alto consumo de carne.

Esto representa la muerte de árboles e innumerables animales que dependen del bosque para resguardo, alimento y reproducción. Algunos de los animales más emblemáticos del país, como los jaguares, pumas, osos andinos y otros carnívoros, son frecuentemente matados por ser percibidos – en ocasiones correctamente – como depredadores de ganado. Los jaguares y osos están desapareciendo incluso en áreas donde aún queda bosque, ya que al salir de éste son matados al encontrarse con ganaderos, sin importar si ese jaguar cazó una vaca o no. De hecho, ésta es, junto con la destrucción de su hábitat, la causa principal de su desaparición de muchas áreas – y ambas originadas principalmente por la producción de carne.

En adición a estos problemas, el ganado, y principalmente las vacas, tienen aún más efectos negativos. Para producir un kilogramo de carne de vaca se necesitan 15 000 litros de agua. El metano que expulsan las vacas representa alrededor del 25% de los gases causantes del cambio climático, esto es más que todos los autos, trenes, barcos y aviones juntos. Además, el consumo de carne roja, especialmente la procesada, aumenta significativamente el riesgo de contraer cáncer, de modo comparable al consumo de cigarros.

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Además del impacto del consumo de carne en bosques y fauna, éste tiene un impacto que va mucho más allá. Fuente: Peta.org

El consumo de carne y leche, especialmente de vaca, es uno de los factores más dañinos para la naturaleza, los animales silvestres, el clima global e incluso la salud humana. Sin embargo, esto también significa que simplemente modificando nuestra dieta podemos contribuir mucho más a la conservación de la naturaleza casi cualquier otra acción, incluso más que una producción agrícola más eficiente con nuevas tecnologías.

Probablemente nos resulte difícil convertirnos en veganos – y ésa no es la única opción. Un objetivo realista, al menos al comienzo es la dieta 90-10, que significa que el 90% de nuestra dieta se base en vegetales y el 10% en animales. Otras opciones son reducir el consumo de carne de vaca a sólo ocasiones especiales y consumir pollo más regularmente, con algunos días completamente sin carne.  Reduciendo tu consumo de carne contribuirías más a la conservación de la biodiversidad que con cualquier otra acción.

Los beneficios para los animales silvestres, bosques, fuentes de agua e incluso tu propia salud serían significativos. Entonces, ¿por qué no trazarnos la resolución para este nuevo año de consumir mucha menos carne y leche? ¿En qué porcentaje estarías dispuesto a reducir tu consumo de estos productos este año?

 

Alfredo Romero-Muñoz es biólogo de la conservación boliviano e investigador doctoral en el Departamento de Geografía, Universidad Humboldt de Berlin.

En Bolivia la caña de azúcar sabe a deforestación

Por  Eduardo Franco Berton (RAI)

Artículo publicado originalmente en Mongabay Latam el 11 de octubre de 2016.

 

Alrededor de 1300 hectáreas fueron deforestadas entre 2011 y 2014, y otras 600 más entre julio y septiembre de 2016 para abastecer al Ingenio Azucarero de San Buenaventura. Un equipo de Mongabay Latam sobrevoló la zona para observar la magnitud de un problema que pone en riesgo una parte de la Amazonía Boliviana.

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Me encuentro sobrevolando el Parque Nacional Madidi en una avioneta Cessna 172. Desde el aire, la frase “océano verde” que utilizan algunos científicos para describir a la Amazonía cobra sentido. Detrás del lente de mi Nikon, el imponente Río Tuichi se abre paso a través de la selva como una culebra que huye apresurada. Mientras lo observo recuerdo el libro “El Retorno del Tuichi” que narra la increíble historia de supervivencia de Yossi Ghinsberg, israelita que estuvo 21 días perdido en esta región del Madidi.

En apenas minutos, el joven piloto que nos transporta, Henry Ruíz, hace señas para dirigir nuestra mirada hacia un panorama totalmente distinto que se avecina por el extremo izquierdo de la aeronave. A tan solo 12 kilómetros del Parque Madidi,  se observan miles de hectáreas de la Amazonía boliviana que han sido arrasadas y reemplazadas por extensas plantaciones de caña de azúcar de la Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA), el nuevo y millonario proyecto que, según el gobierno, beneficiará a la economía boliviana.

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Deforestación del bosque en los alrededores del Ingenio San Buenaventura. Foto: Eduardo Franco Berton.

Los datos recientes de la organización Global Forest Watch muestran que alrededor de 1300 hectáreas (13 km2) fueron deforestadas cerca de la planta de procesamiento del Ingenio Azucarero de San Buenaventura entre los años 2011 y 2014, y otras 600 hectáreas se han visto afectadas entre julio y septiembre de 2016, según la información registrada por Planet Labs. Desde el aire, las imágenes del desbosque son inquietantes, esto está ocurriendo a tan solo 12 kilómetros de una de las áreas protegidas más biodiversas del mundo: el Parque Madidi.

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Imagery by Planet Labs showing recent deforestation of a new area targeted for sugarcane production.

El 15 de septiembre del año 2010, mediante el Decreto Supremo N° 637 se creó la Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA), ubicada en el municipio de San Buenaventura al norte del departamento de La Paz. Para llevar a cabo esta monumental obra, ejecutada por la empresa china Camce Union Engeneering (CAMC), el Estado tuvo que invertir 263 millones de dólares. La meta, según el gobierno boliviano, es producir y comercializar caña de azúcar y sus derivados, incentivando así la producción nacional con una visión de respeto hacia la Madre Tierra.

El 29 de octubre de 2015, el mismo presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera inauguraron la primera zafra de prueba de este Ingenio, el cual hoy se encuentra procesando su primera cosecha comercial. Para la zafra de 2016 se prevé procesar 78 000 toneladas de caña, cantidad que permitirá producir 140 000 quintales de azúcar blanco y un millón de litros de alcohol. Para alcanzar este objetivo se han sembrado 1300 hectáreas de caña de azúcar, es decir, el equivalente a 2500 campos de fútbol, sin contar la construcción de 290 km de caminos para facilitar el traslado del producto.

Según Ramiro Lizondo, gerente general del Ingenio, se espera que para el año 2023, la planta cuente con las 11 700 hectáreas que necesita para abastecer completamente este complejo industrial y producir así 1.2 millones de quintales de azúcar.

Cómo abastecer a un Ingenio azucarero gigante

Felipe Brígido es el dirigente de la Federación de Campesinos del municipio de Rurrenabaque (FECAR), una federación que aglutina a 74 comunidades conformadas cada una de ellas por 20 a 40 familias. Cada unidad familiar tiene en su poder un promedio de 25 a 50 hectáreas. A estos campesinos se los conoce como “interculturales”, porque son en su mayoría migrantes del occidente andino de Bolivia, de lugares como Potosí, Oruro y La Paz.

“Si no nos dejan chaquear y desmontar el bosque entonces el Ingenio es un elefante blanco en media Amazonía”, me dice Felipe Brígido, mientras me explica que si en los municipios de Rurrenabaque, San Buenaventura e Ixiamas no se siembra caña, no se podrá abastecer la capacidad que tiene el Ingenio.

El Plan de uso de suelo (Plus) es un instrumento técnico reconocido por la normativa boliviana que regula la capacidad de uso mayor del suelo. Esta herramienta es vista hoy como un impedimento para los productores interculturales de la Fecar. El Plan de uso de suelo del departamento del Beni establece que el 60 % del territorio del municipio de Rurrenabaque está ocupado por la Reserva de la Biósfera Pilón Lajas, un 5 % por ríos y humedales, y el 35 % restante por zonas de bosque con distintos tipos de vegetación (principalmente piedemonte). Esta última porción es la que quiere ser transformada en área productiva por las comunidades que integran la Fecar.

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Imágenes obtenidas en un sobrevuelo que muestran la deforestación del Bosque de piedemonte en el municipio de San Buenaventura. Foto: Eduardo Franco Berton.

Para ello, me comenta Brígido, están realizando gestiones ante los senadores y diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional, con la finalidad de realizar modificaciones al Plus del Beni y destinar ese 35 % del territorio a la producción agrícola. “No a todos los campesinos nos gusta la misma producción, algunos tienen ganado ─80, 90 o 100 vacas, algunos hasta 200─ otros siembran plátano, sandía, zapallo y arroz, y otros están sembrando caña de azúcar y han conformado la Asociación de Cañeros. Somos pequeños productores, por eso queremos producir en el resto del territorio”, comenta.

Germán Patzi es el dirigente de la Asociación de cañeros de Rurrenabaque, una organización recientemente conformada que cuenta con 40 afiliados, que poseen entre cinco y seis hectáreas por familia, y que están sembrando semilleros de caña de azúcar. Este productor señala que deben esperar nueve meses, después de la siembra de la caña, para poder cosechar. Según Patzi, el cultivo de caña absorbe la mayoría de nutrientes del suelo y por eso en cinco años es necesario rotar de cultivos y habilitar nuevas tierras.

“En el municipio de San Buenaventura, algunos productores tienen entre 10 y 50 hectáreas de caña de azúcar ya cultivadas. EASBA les ha prestado las máquinas para la siembra”, comenta Patzi. “Yo creo que en el Ingenio va a faltar caña, no tienen mucha producción”, sostiene. Este poblador cuenta que EASBA tiene incluso el interés de prestarles a los campesinos las máquinas para arar sus cultivos y otorgarles créditos de hasta 3 mil dólares por hectárea para la producción de caña de azúcar.

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Imágenes obtenidas en un sobrevuelo que muestran la deforestación reciente en el municipio de San Buenaventura. Foto: Eduardo Franco Berton.

Los impactos de la deforestación

Para Dalia Flower, concejal de la Alcaldía de San Buenaventura, el Ingenio está ocasionando un cambio radical del bosque virgen, está atropellando los derechos del pueblo indígena Tacana, y está incentivando a que varias comunidades deforesten para producir caña de azúcar. “Las maquinarias están pisando las petas, los huasos y los chanchos de tropa (tortugas, venados y chanchos salvajes). He visto monos con sus crías afectadas. Se ha contaminado arroyos y comunidades. Es una impotencia como personas que no podemos hacer nada. Nosotros como Alcaldía no podemos hacer nada”, comenta con tono de preocupación Flower.

Pero Hipólito Vidaurre, otro de los concejales, opina diferente a su colega, él sonríe y me dice que los impactos dependen de cómo uno los vea, y me explica que la mayor deforestación en San Buenaventura ha ocurrido en el año 1996, y que es sobre esos barbechos que han quedado donde hoy se siembra la caña de azúcar.

Sin embargo, desde el aire el panorama es muy diferente, no se perciben los barbechos que menciona Vidaurre, simplemente se observan miles de hectáreas de bosque amazónico arrasadas por completo. La deforestación se ve en varios parches alrededor del Ingenio Azucarero, no muy distantes unos de otros, en algunos casos se pueden ver colinas de humo del chaqueo saliendo de la tierra arada. Otros parches ya están cultivados y albergan las plantaciones de caña de azúcar. En esta región del municipio de San Buenaventura el “océano verde” comienza a verse como un tablero de ajedrez.

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Imágenes del Ingenio San Buenaventura desde el aire. Foto: Eduardo Franco Berton.

Gladys Ybaguari, una mujer indígena Tacana asentada en la localidad de Tumupasa, opina lo mismo. Los Tacanas son el pueblo que reside ancestralmente en el territorio y representan el 29 % de la población total del municipio. Gladys es la presidenta del Consejo Indígena de Mujeres Tacana de la Central Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA). Para ella, su pueblo está teniendo fuertes impactos a causa del Ingenio Azucarero, principalmente por el desmonte. “Nosotros nos dedicamos a la caza, pesca y recolección de frutos, ahora estamos sintiendo la sequía de los arroyos y esto se debe a los desmontes”, comenta Ybaguari. “Los interculturales están sacando con maquinaria la madera para vender, nosotros aprovechamos el bosque con hacha y machete de una manera sostenible”, recalca.

Para Sandro Marupa, Secretario de Género, Cultura y Turismo del CIPTA, si bien el Ingenio era un anhelo que tenía el Departamento de La Paz desde los años setenta, estos últimos años no se logró alcanzar un consenso con el pueblo indígena Tacana. Por ello, hoy los Tacana le reclaman al Estado por las 4000 hectáreas de Territorio Indígena Originario Campesino (TIOC) que se vieron obligados a ceder para la construcción del mega proyecto azucarero. “Debido a la falta de recursos económicos no fue posible acudir a instancias judiciales internacionales para defender nuestros derechos afectados”, señala Marupa.

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El avance de una nueva plantación de caña de azúcar que se inició a mediados de agosto y que progresa rápidamente. Producido por Mongabay y las imágenes son cortesía de 2016 Planet Labs Inc. bajo licencia CC BY-SA 4.0.

“Es una locura cómo al ver los caminos hechos, han comenzado a sacar la madera sin ninguna autorización”, menciona Marupa, mientras describe que la construcción de los nuevos caminos del Ingenio ha propiciado la explotación ilegal de la madera, y esto ahora está afectando a las familias indígenas y la fauna silvestre del lugar.

Una amenaza para el Madidi

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi es considerado una de las áreas naturales más biodiversas del mundo, y uno de los 20 lugares de mayor interés turístico a nivel mundial según la Sociedad National Geographic. Recientemente los científicos del programa Identidad Madidi de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS por sus siglas en inglés) descubrieron la especie de ave número 1000, lo que es el equivalente al 70 % de todas las especies de aves que existen en Bolivia. La EASBA se encuentra a tan solo 12 kilómetros de la zona de amortiguamiento del área.

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Mono chichilo (Saimiri boliviensis) y su cría en los bosques de San Buenaventura. Foto: Eduardo Franco Berton.

Para José Luis Howard, jefe de protección de guardaparques del Parque Madidi, el Ingenio representa una amenaza para esta área protegida. Howard describe que lo que le preocupa es la inmensa capacidad de producción a la que espera llegar el Ingenio. “Normalmente esto significará la habilitación de nuevas hectáreas de bosque. En estos sectores antes se realizaba algo de agricultura, pero desde hace tres años se está comenzando a sembrar caña”, describe Howard.

¿Dónde se está sembrando la caña de azúcar?

El 32 % de la superficie del municipio de San Buenaventura lo ocupa el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, esto representa un área de 1209 km2. Por otra parte, tomando en cuenta los bosques que conforman el municipio, sin contar el área natural protegida, se puede decir que el 86 % de estos son bosques primarios (de piedemonte) y bosque montanos, equivalentes a 322 741 hectáreas. Las áreas de barbechos ocupan el 3.6 %, los pastizales el 1.53 % y las sabanas apenas un 0.83%.

El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT), elaborado con el apoyo de la ONG Conservación Internacional, determinó el año 2009 que la mayoría de la franja de bosques de piedemonte de San Buenaventura se encontraba en buenas condiciones de conservación.El PMOT también menciona que estos bosques, según la UICN y la CITES, albergan especies amenazadas, endémicas y cinegéticas.

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Dos guacamayos rojos (Ara chloropetera) sobrevuelan el Parque Madidi que alberga el 70% de las aves de Bolivia. Foto: Eduardo Franco Berton.

Pero también, este instrumento técnico establece que este ecosistema es la unidad más intervenida por los asentamientos humanos existentes y las actividades de extracción de madera, lo que provoca el desplazamiento de animales a zonas no intervenidas. En estos lugares mejor conservados es posible observar urinas  (Mazama gouazoubira), huasos (Mazama americana), hurones (Galictis vittata), tejones (Nasua nasua), osos de oro (Cyclopes didactylus), antas (Tapirus terrestris), silbadores (Cebus libidinosus) y las zarigüeyas lanudas (Caluromys lanatus).

El 23 de diciembre de 1991, el Decreto Supremo Nº 23022 declaró Reserva Forestal de Inmovilización a la provincia Abel Iturralde, la que comprende los municipios de Ixiamas y San Buenaventura. Posteriormente, en el año 2001, el Decreto Supremo Nº 26075 declaró 41 millones de hectáreas en el país como “Tierras de Producción Forestal Permanente (TPFP)”, lo que incluye a 309 000 hectáreas del municipio de San Buenaventura. Según esta norma y la Ley Forestal en estas áreas se prohíbe la quema y el desmonte, y los usos permitidos son el aprovechamiento Forestal con Planes de Manejo.

El PMOT también estableció que existen algunas limitaciones en la aptitud de las tierras del municipio de San Buenaventura. En lo que respecta a la caña de azúcar, según el documento técnico, estos suelos no tienen la fertilidad necesaria, ya que cuentan con bajos niveles de nutrientes y falta de disponibilidad de materia orgánica.

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Pato cuervo (Anhinga anhinga) pescando. Foto: Eduardo Franco Berton.

El futuro de la Pan Amazonía

“Es muy importante que tomemos más altura, nos estamos aproximando a la Serranía de El Bala”, señala el piloto. Demetrio Arce Canare, indígena Tsimane que nos acompaña, señala desde lo alto la comunidad Torewa, hogar donde él y su familia viven. Demetrio pega su rostro a la ventanilla de la avioneta para contemplar cuán diminutas se ven desde lo alto las casas de su comunidad.

En el 2015, el científico brasileño Antonio Donato Nobre, autor del informe científico El Futuro Climático de la Amazonía, señaló cómo los modelos climáticos anticiparon, hace más de 20 años, los diversos efectos dañinos de la deforestación sobre el clima. Entre estos, la reducción drástica de la transpiración, un cambio en la dinámica de las nubes y lluvias, y una mayor duración de la estación seca. Nobre también alertó sobre la urgencia de reducir a cero la deforestación, la degradación forestal y el fuego, con todos los recursos y medios éticos posibles, para frenar un daño mayor al clima.

“La deforestación actual ya afecta casi el 20 % de la cobertura original de la totalidad de la Pan Amazonía, y de continuar con el mismo ritmo y si optamos por no recuperar los daños infringidos al Gran Bosque, la teoría sugiere que el sistema amazónico puede colapsar en menos de 40 años”, sostiene Nobre en su informe.

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Imagen aérea del Río Tuichi en el Madidi que alberga importantes sitios arqueológicos. Foto: Eduardo Franco Berton.

Según la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en el último periodo de análisis al 2013 la deforestación en el país alcanzó las 248 mil hectáreas por año. Si bien las cifras han tendido a estabilizarse, los reportes anuales son relativamente altos y esto coloca a Bolivia en la lista de los países con las mayores tasas de deforestación de Latinoamérica.

Es momento de aterrizar en el aeropuerto de Rurrenabaque, de repente comenzamos a sentir un fuerte olor a humo dentro de la cabina, delante nuestro el paisaje se pone blanco casi por completo, “¡Qué desgracia, están chaqueando!”, exclama Henry Ruíz, mientras realiza algunas maniobras para esquivar el humo. Una vez que atravesamos la humareda, divisamos a lo lejos la pista de aterrizaje, y poco a poco vamos dejando atrás al “océano verde”. Han pasado 90 minutos desde que despegamos y, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el pulmón del planeta ha perdido el equivalente a 270 estadios de fútbol, muchos de ellos en la Amazonía de Bolivia.

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Global Forest Watch muestra que alrededor de 1300 hectáreas (13 kilómetros cuadrados) fueron despejadas alrededor de una planta de procesamiento de caña de azúcar entre 2011 y 2014. Alrededor de 600 hectáreas más se han visto afectadas desde entonces, con una aceleración de la actividad el mes pasado. Producido por Mongabay y las imágenes son cortesía de 2016 Planet Labs Inc. bajo licencia CC BY-SA 4.0.

¿Qué hacer sobre abastecimiento de agua para La Paz en el futuro próximo?

Por Luis F. Pacheco

Está claro que el problema de abastecimiento de agua para el resto del año no podrá solucionarse inmediatamente. Las lluvias que están por comenzar podrían paliar el problema, pero no será solución para el futuro próximo (iniciando el 2017). En este ensayo pretendo dar unas puntadas iniciales para manejar el agua más sosteniblemente, para dar solución de largo plazo al problema, inmediatamente que el abastecimiento mejore. Para que saque mejores conclusiones sobre mi propuesta y sus comentarios sean más provechosos para mejorar la misma, le pido que no adelante juicios hasta leerla completamente. La filosofía detrás de esta propuesta es que el agua es un recurso vital y debe hacerse accesible a toda la gente. Adicionalmente, el buen manejo del agua en cualquier ciudad del mundo tendrá efectos positivos sobre los ecosistemas aguas debajo de la ciudad, incluyendo beneficios para otras ciudades y la vida silvestre.

El problema puede atacarse de dos maneras:

A) Uso basado en la disponibilidad.-

  1. Estimar la cantidad de agua que se tiene como base para el abastecimiento: ¿cuántos m3 de agua tenemos como total disponible al final de la época de lluvias? Imagino esto está ya estimado (cuestión de sumar caudales), lo cual cualquier ingeniero puede hacer.
  2. Cuantificar la población total de la ciudad: cifra del Censo 2012, ajustada con un simple modelo demográfico (índice de crecimiento de la población, multiplicado por la población del año del censo; puede hacerse esta estimación con población estructurada por edades [usando un modelo matricial tipo Leslie], pero no es necesario llegar a ese detalle para lo que nos ocupa).
  3. Dividir el total disponible entre población total, para calcular cantidad de agua disponible/persona. Debe dejarse un porcentaje (p. ej. 25%) del total como reserva no susceptible a uso sin justificación, para los años secos u otros problemas (rotura de tuberías, bloqueos o atentados).
  4. Dividir el total disponible/persona entre el tiempo estimado que se espera transcurra hasta la siguiente época de lluvias, calculando un margen de error usando los datos adecuados (p. ej. promedio y desviación estándar de la precipitación de los últimos 10 años).
  5. Indicar a los usuarios que solo pueden consumir lo que les corresponde, pues si consumen más se quedarán sin agua y dejarán sin agua al resto de la población. Para lograr que el usuario use sólo lo que le corresponde, más adelante discuto la base para una propuesta de Normativa de Uso del Agua Potable para la ciudad de La Paz.

Idealmente, este manejo del agua debería conducir a su uso sostenible y democrático. Es decir, que no se agote sin que lo sepamos y que todos puedan acceder al agua, sin mediar situación económica, ubicación geográfica de la vivienda y palancas políticas.

B) Uso basado en demanda y disponibilidad.-

Existirán usuarios que requieran mayor cantidad de agua por motivos justificables. Esto puede introducirse en el modelo A, haciendo pequeños ajustes:

  1. Se estima el total disponible, restando el 25% que DEBE quedar como reserva para emergencias.
  2. Se cuantifica el total poblacional, considerando las necesidades especiales justificables (p. ej. familia con trillizos y uso de pañales de tela, restaurantes, hospitales, etc.). Estos usuarios solicitan un permiso especial (ya sé que esto se presta a corrupción) para acceder a algo más de agua. El uso de agua para actividades lucrativas (p. ej. restaurantes) debe costar más que el uso doméstico. Las necesidades especiales estarán sujetas a que se asegure el abastecimiento para consumo doméstico (alimentación y aseo) y necesidades especiales de interés público (hospitales, escuelas).
  3. El resto del modelo (3-5) podría permanecer similar.

Control.- El uso dentro lo que corresponde a cada usuario se puede controlar mediante normativa y, complementariamente, mediante el uso de tecnología.

Normativa de Uso del Agua Potable para la ciudad de La Paz.- Los “considerandos” y otras formas de la norma deberá llenarlas un abogado. Los más importantes aquí son los “se resuelve”, que también requerirán trabajo de un especialista en derecho.

I) El acceso al agua está supeditado a:

i. La disponibilidad, estimada cada año, con base en el saldo del año corriente, más lo estimado de precipitación pluvial, menos un 25% que quedará como reserva para emergencias.

ii. Es decir, si la disponibilidad para un año en particular es menor al año que corre, se ajustará negativamente el acceso y se racionará el uso para todos los usuarios, comenzando por satisfacer las necesidades básicas de cada familia (alimentación y aseo) y usuarios especiales de interés público (hospitales y escuelas).

II) El uso se controlará por los medidores de consumo de agua ya existentes, pero se instalarán controladores que den alarma sobre:

i. Uso mayor al permitido. Podría darse un margen de error del 5-10%. Es decir, si una familia está autorizada de usar 1 m3al mes y usa 1,1m3, no se le corta el servicio, pero paga una multa (o un valor mucho más alto por el consumo en exceso).

ii. El consumo mayor al permitido y del margen de error conduce al corte inmediato y automático (a ello le llamo “tecnología”, nada del otro mundo). En este caso, el usuario paga una feroz multa para que le restituyan el servicio.

III) Prohibiciones.- Hay cosas que ya no podemos darnos el lujo de hacer con el agua potable:

i. Lavar aceras.

ii. Lavar autos.

iii. Regar las calles de tierra para asentar el polvo.

iv. Regar jardines domésticos o públicos, viveros forestales o de flores, incluyendo jardines botánicos. OJO, no digo que deban prohibirse los jardines; al contrario, estos son beneficiosos para los habitantes humanos y no humanos de las ciudades, pero su riego no debe hacerse con agua potable.

v. Llenar piscinas en casas particulares. Las piscinas públicas o de clubes privados podrían llenarse con agua tratada de forma distinta.

Para estas actividades puede emplearse agua re-usada (p. ej. de lavadora, duchas, lavamanos), agua recolectada de lluvia o sistemas paralelos de abastecimiento, el cual no utilice el agua potable. En La Paz hay varios ríos, arroyos y vertientes con variados niveles de contaminación, algunos de los cuales pueden ser entubados o manejados para ser aprovechados para este tipo de usos.

Ejercicio.-

Para ver cómo se comporta un modelo y aclarar dudas es bueno hacer un ejercicio. Como no tengo datos reales, voy a imaginar que tenemos una disponibilidad de 1.000.000 unidades de medida (Um), que no voy a especificar; en el modelo real deberían ser m3 o millones de m3.

Escenario 1:

1)      Tenemos 1.000.000 Um como disponibilidad para el año cero (por ejemplo, 2017). Restando el 25% nos quedan 750.000 Um para consumo.

2)      Existen 100.000 familias o usuarios. De esa cantidad de usuarios, el 1% (1.000) tienen necesidades especiales, de un promedio de 200% (3 veces) más que un usuario promedio. Si el consumo promedio anual para un usuario es de 7 Um, tenemos que, para satisfacer la demanda necesitamos:

7 x 99.000 + 21 x 1.000 = 693.000 + 21.000 = 714.000 Um

 Así, podemos inferir que el total disponible (750.000 Um) abastecería las necesidades básicas de los usuarios normales y alcanzaría para los 1000 usuarios especiales.

Escenario 2: Si el consumo promedio de un usuario es de 7,5 Um, el cálculo anterior daría:

7,5 x 99.000 = 742.500 Um. Bajo este escenario, no se podría abastecer de agua a todos los usuarios “especiales”, pues solamente restarían 7.500 Um, que alcanzarían solamente para (7.500/22,5) 333 usuarios “especiales”.

Escenario 3: Si el consumo promedio es de 8 Um por usuario, la demanda total para 99.000 usuarios sería de 792.000 Um. En este escenario no se podría abastecer adecuadamente a los usuarios promedio, por lo cual debería procederse al racionamiento (OJO, que el primer racionamiento es dejar de abastecer agua para usuarios con necesidades especiales que no sean de interés público).

El racionamiento debe iniciarse por lo menos necesario. Por ejemplo, se debe priorizar la salud (aseo básico, hospitales) y educación (escuelas). No voy a entrar en detalles (me tomó menos de un día elaborar esto y no soy experto), pues sólo trato de demostrar que es bastante más fácil de lo que parece hacer un modelo del manejo sostenible del agua para cualquier lugar. Baste decir que, con el actual racionamiento que vivimos, todos somos conscientes que podemos vivir con menos agua de la que pensamos que necesitábamos. Sin embargo, está claro que el racionamiento debe iniciarse al inicio del periodo y no cuando ya es tarde, como en el año que nos toca vivir.

Consideraciones adicionales.- Es hora de tomar en serio el mejor uso del agua. Hago referencia a dos prácticas fáciles de implementar:

1)      Re-use el agua de duchas, lavamos y lavadoras. Puede (debe) recolectarse en bidones o baldes, para usarse directamente en el inodoro, regar jardines (mi familia lo viene haciendo por 10 años, sin problemas para las plantas), lavar autos, aceras o pisos.

2)      Recolecte agua de la lluvia. En La Paz, con una precipitación normalmente de alrededor de 500 mm por año, un techo de 100 m2 puede recolectar 50 m3 (50.000 litros) de agua. Esto es un ahorro de agua (económico para usted y abastecimiento para el municipio) y una reducción del riesgo durante lluvias intensas. Una lluvia fuerte deja caer 25 mm en poco tiempo (la granizada de “febrero negro” fue de 41 mm). Un sistema de recolección de agua de lluvia en 10 casas en cada cuadra de La Paz (digamos con 50 m2 de techo), evitaría la llegada a la calle de 1 m3 de agua por casa o 10 m3 (10.000 litros) por cuadra. ¡Más que suficiente para evitar un desastre al final de varias cuadras!!!

Un árbol por cada boliviano

por Daniel M. Larrea 

Hace un año escribí una nota haciendo una breve reflexión sobre el tema. Con el inicio de la campaña de forestación y reforestación Mi Árbol 2016-2017 es importante recordar que podrían significar estos 10 millones de árboles o “un árbol por cada boliviano”. La cantidad de árboles en una hectárea de bosque amazónico (de los bosques más diversos de Bolivia) oscila entre los 500 y 600 y que en esa superficie pueden encontrarse entre 60 y 140 especies de árboles. Asumiendo que los 10 millones de arbolitos llegaran a su estado adulto, 17 mil ha de bosque habrían sido reforestados. Reportes publicados del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) y la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) reportaron que la pérdida anual de bosque en el periodo 2000-2010 osciló en las 200 mil ha/año aproximadamente, es decir, que con las 17 mil ha anuales se podría recuperar tan solo el 8,5% del bosque deforestado en un año promedio.

Sin analizar el hecho que los arbolitos no son plantados en las TPFP (Tierras de Producción Forestal Permanente) o en las servidumbres ecológicas que se han perdido estos años, y que la mortalidad natural al menos disminuirá la cantidad final de árboles, es plausible pensar que el esfuerzo de alcanzar los 10 millones de árboles plantados ayudará discretamente al problema de la pérdida de bosque que ha ocurrido en Bolivia (estimada en más de 4,9 millones de ha desde la década de los setentas). Es necesario incluir otros criterios técnicos que complementen esta campaña, por ejemplo, promover y manejar la regeneración o sucesión natural de los bosques que se han perdido. No olvidemos que la regeneración es un proceso inherente al bosque, que ayuda directamente a su restitución estructural (especies y complejidad) y sobre todo la de sus funciones (biomasa, ciclos de nutrientes, etc.). No obstante, pensar que el éxito del Programa de Forestación y Reforestación depende únicamente de estas campañas es un error.

Como parte de un paquete de normas y acciones a favor del sector forestal, recientemente el gobierno aprobó el DS 2914 de creación del Programa de Monitoreo y Control de la Deforestación y Degradación de Bosques “Nuestros Bosques” dependiente, como corresponde, del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas (MMAyA). Este programa está concebido de forma articulada al Plan de Desarrollo Económico y Social en el marco del Desarrollo Integral para Vivir Bien 2016-2020 (PDES 2016-2020). Tiene como uno de sus objetivos promover acciones de recuperación de bosques en áreas degradadas (Art. 4º) y será la Dirección General de Gestión Forestal (DGGF) la encargada de elaborar una Estrategia Nacional del Programa Nacional de Forestación y Reforestación 2016-2030 (Art. 20º), con el desafío de contribuir a las 750 mil ha de ampliación de bosque esperados en el PDES 2016-2020 para el año 2020. En un escenario optimista, la campaña Mi Árbol podría aportar con cerca de 85 mil ha a esta meta (algo más del 10%). Queda claro que no será suficiente y que alcanzar esta superficie de bosque dependerá de las acciones que plantee en su momento el Programa “Nuestros Bosques”. El punto de esta reflexión es resaltar nuevamente la importancia de promover y manejar la capacidad de regeneración natural de nuestros bosques.

Basado en parte en la nota publicada en La Razón “Reforestación” de fecha 08/10/2015.

http://www.la-razon.com/index.php?_url=/opinion/columnistas/Reforestacion_0_2358964088.html  

¿Son los gatos realmente la mejor opción para el problema de ratones en Exaltación, Beni?

por Erika Alandia Robles

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Los gatos domésticos en ambientes naturales cazan animales nativos, reduciendo sus poblaciones, pudiendo además transmitir enfermedades a otros carnívoros nativos y personas. Foto: sciencenews.org (con autorización para uso no comercial)

La campaña “Dona un gato para Exaltación” que se viene realizando para hacer frente a la plaga de roedores que se vive en el municipio de Exaltación en Beni, está provocando diversas reacciones en la población y los medios. A fin de brindar argumentos que ayuden a evaluar la pertinencia de la implementación de esta estrategia, en la presente nota (publicada en el periódico La Palabra del Beni en fecha 06 de octubre de 2016) analizo el impacto que el traslado de gatos domésticos podría tener a nivel de la producción agropecuaria, la salud y el medio ambiente en el municipio de Exaltación.

Existe evidencia publicada de que estrategias basadas en el uso de gatos domésticos para el control de roedores no solo No son efectivas (Wodzicky 1973; Pearson 1966; Errington 1946 y 1956) sino que, por los efectos adversos que tienen, los expertos no recomiendan su empleo (Cudjoe 1994).

Una estrategia de esta naturaleza, mediando la introducción de una especie doméstica sin que su población sea controlada sistemáticamente, podría tener efectos negativos tanto sobre la producción agropecuaria como sobre la sanidad animal y la salud pública, e impactos irreversibles en la restitución del equilibrio de ecosistemas. De este modo, no sólo no se resolvería el problema actual, sino que estrategias de este tipo contribuirían a que los mismos se agraven e incluso den originen a nuevos problemas.

A nivel de la producción animal, se tienen datos confirmados de Rabia bovina en el municipio de Exaltación (SINAVE 2010), confirmándose así tanto la circulación del virus rábico como la presencia de su principal hospedero, el murciélago vampiro Desmodus rotundus en la zona. Los gatos introducidos, al reproducirse, aumentarán considerablemente la población de animales susceptibles a adquirir y transmitir la Rabia. Si esto ocurre, no solo se verán afectados los gatos sino que también podría afectarse la producción de ganado y, obviamente se constituiría en un serio riesgo para la salud humana.

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En algunas comunidades, como ésta en la Amazonía Boliviana, los gatos pueden ser bastante abundantes, causando daños ecológicos y de salud cuyos impactos deben ser estudiados con mayor profundidad. Foto usada con autorización del autor. 

A nivel de la producción agrícola, se sabe que los gatos domésticos son cazadores por excelencia y su efecto sobre las poblaciones de aves, lagartijas y murciélagos es muy grande, siendo, de hecho, los causantes directos de la desaparición de al menos 63 especies de animales en todo el mundo (Loss et al. 2013). La introducción de una cantidad tan importante de gatos (entre 100 y 400, según la fuente que se consulte) y de todas las crías que estos vayan a producir, tendrá sin duda efectos sobre las poblaciones de aves y murciélagos, que no sólo son polinizadores, sino que, junto con las lagartijas, son controladores naturales de insectos. Al favorecerse el incremento de las poblaciones de insectos como saltamontes, gusanos y otros, estamos corriendo el riesgo de causar un nuevo desequilibrio ecológico en la zona, pudiendo producirse nuevas pérdidas de cultivos pero esta vez por ataques de insectos plagas.

A nivel de la salud pública, no solamente estamos hablando del riesgo de incremento de casos de Rabia, como ya mencioné. No olvidemos que, al reducirse las poblaciones de aves, murciélagos y lagartijas se incrementarán las poblaciones de mosquitos (entre ellos el Aedes aegypti), favoreciendo así el incremento de casos de Dengue, Chikungunya y fiebre amarilla e incluso la introducción de virus Zika, entre muchas otras, en las poblaciones humanas locales.

Según las autoridades que la promueven, además de ayudar a controlar los roedores, esta estrategia está “destinada a reparar el desequilibrio ecológico en la zona”. Lastimosamente, esta estrategia puede tener un efecto contrario ya que sabemos que en Bolivia, enfermedades como la Panleucopenia Felina son endémicas en gatos domésticos, y se demostraron prevalencias elevadas de ésta enfermedad así como de Calicinovirus Felino en gatos domésticos del país (Fiorello et al. 2004 y 2007). Ambas enfermedades pueden transmitirse a las poblaciones de felinos silvestres (reportadas en felinos silvestres del Kaa Iya y de Madidi también por Fiorello), pudiendo causar efectos sobre sus poblaciones. Esto es altamente preocupante en un área donde la fauna silvestre ya está bajo un serio estrés por la sequía, la desaparición de su hábitat por fuego y la falta de alimento. En estas condiciones, la introducción de patógenos puede tener muy serias consecuencias sobre las poblaciones de felinos silvestres, dificultando aún más la restitución del equilibrio de ese ecosistema.

Por la edad que tienen los gatos donados, sabemos que no todos ellos serán esterilizados antes de ser entregados (dato que fue confirmado por personal de Animales S.O.S del Beni). Además, en el supuesto que se vacune contra la Rabia a todos los gatos a ser entregados, el peligro serán las crías de esos gatos, los cuales sabemos se convertirán en ferales (o asilvestrados) en su mayoría en breve plazo, y muy difícilmente serán vacunados. Igualmente, los gatos donados no se vacunarán previamente contra otras enfermedades relevantes como Panleucopenia, Calicivirus o Herpesvirus Felino, con lo cual se podría afectar seriamente a las poblaciones de depredadores nativos de la zona. Estos mismos predadores que, si sus números fueran adecuados, serían los encargados biológicos de controlar los roedores que hoy gatillan este problema inusual.

Son muchos los riesgos a correr por una estrategia de probada inefectividad y cuya implementación causará, sin dudas, más riesgos y problemas que beneficios. Correr estos riesgos se torna además innecesario cuando se cuenta con estrategias cuya efectividad fue demostrada en nuestro medio. Estrategias basadas en la eliminación de nidos y madrigueras, la eliminación de la vegetación alrededor de patios para crear perímetros de seguridad, y el uso de trampas con cebo, por ejemplo, permitieron reducir efectivamente  las poblaciones de roedores en San Joaquín durante la epidemia de FHB en los años ´60 (Velarde et al. 1965). Además del uso de mejores prácticas de manejo de cultivos, no debemos despreciar prácticas locales altamente efectivas para el control de roedores. Pongo como ejemplo el caso de las trampas de caída empleadas por en comunidades indígenas T´simanes, las cuales no requieren de mayor tecnología que saber cavar huecos profundos para capturar ratones alrededor de sus cultivos. El uso de este tipo de estrategias puede constituirse sin duda en alternativas al problema de resistencia a los rodenticidas que denuncian las autoridades locales de Exaltación y que son muy comunes de presentarse en roedores.

Para finalizar, creo pertinente recordar que la aplicación de medidas de control inmediato de las poblaciones de roedores no servirá de mucho si no viene acompañada de estrategias claras que permitan restituir el hábitat degradado, favorecer el retorno de los depredadores silvestres naturales a la zona y el equilibrio del ecosistema. Prácticas como la instalación de percheros para águilas y nidos para búhos cerca de los chacos, por ejemplo, son medidas que podrían considerarse y para cuya implementación, deberá pensarse en buscar asesoría de gente con experiencia en el tema.

 

Referencias

Cudjoe, A. 1994. Vertebrate pests of cassava in Africa and their control. African Crop Science Journal, Vol. 2. No.4, pp.497-503.

Errington, P. 1956. Factors limiting higher vertebrate populations. Science, 124:304-307.

Errington, P. 1946. Predation and vertebrate populations. Quarterly Review of Biology, 21:144-177, 221-245.

Fiorello, C.; Noss, A.; Deem, S.; Maffel, L. & Dubovi, E. 2007. Serosurvey of small carnivores in the Bolivian Chaco. Journal of Wildlife Diseases, 43(3):551-557.

Fiorello, C.; Deem, S.; Gompper, M. & Dubovi, E. 2004. Seroprevalence of pathogens in domestic carnivores. Animal Conservation 7:45-54.

Loss, S.; Will, T. & Marra, P. 2013. The impact of free-ranging domestic cats on wildlife of the Unites States. Nature Communications, 4:1-7.

Pearson, O. 1966. The prey of carnivores during one cycle of mousse abundance. Journal of Animal Ecology, 34:217-233.

Velarde, L.; Johnson, K.; Mackenzie, R. & Kuns, M. 1965. Fiebre Hemorragica Boliviana. Boletin de la Oficina Sanitaria Panamericana, p. 93-105.

Los mejores aliados de los bosques

por Luis F. Aguirre

 En el año 2013 publiqué una editorial como columnista en el periódico La Razón denominado “Los mejores aliados de los bosques”. Con el riesgo de no parecer muy original, y ahora que se viene una fecha muy importante para el medio de la conservación de la biodiversidad, quisiera compartir con ustedes dicha editorial, a la cual traté de actualizar algunos datos. La misma dice asi:

El 1ro de octubre se conmemora el Día Mundial del Árbol, como una iniciativa para recordar los valiosos servicios que prestan cuando estos conforman bosques, y por ende ecosistemas, que son fundamentales para la vida en el planeta. Los servicios que los bosques ofrecen son muchos, incluyendo la regulación climática, los recursos forestales y no forestales, prevención de la erosión y muchos otros.  Bolivia posé más del 50% de su superficie cubierta por bosques y es indudable el enorme valor que tiene el mismo para todos nosotros. Por otro lado, los componentes naturales de los bosques, animales, plantas, microorganismos, hongos, solo por mencionar algunos, tienen también un rol fundamental en permitir que estos persistan en el tiempo mediante procesos ecológicos. En Latinoamérica y el Caribe, el 1ro de octubre se conmemora también a uno de esos componentes que quizás sea uno de los organismos menos incomprendidos en nuestra sociedad pero que son aliados fundamentales de los boques y los humanos: los murciélagos.

En el mundo existen más de 1300 especies de murciélagos y en Bolivia conocemos hasta la fecha 131 especies (publicadas, ya que existen nuevos datos para actualizar). Si bien la mayoría de la gente piensa que estos mamíferos son vampiros, en realidad son muy pocas especies con ese hábito (3 de las más de 1300), mientras que la mayoría en realidad se alimenta de insectos y frutas, habiendo aquellos que se alimentan también de néctar, otros omnívoros y algunos pocos de pequeños vertebrados. Esta impresionante diversidad de tipos de alimentación que presentan los murciélagos tiene consecuencias muy importantes y valiosas para la naturaleza y para el mismo ser humano. Están involucrados en procesos ecológicos muy importantes para el medio ambiente que incluyen la polinización, la dispersión de semillas y el control de poblaciones de insectos. Las especies de murciélagos frugívoros y nectarívoros son responsables que existan más de 800 especies de plantas en Latino América, siendo muchas de ellas de importancia económica para el ser humano, como el Ceibo, el Ochoó, la Balsa y el Agave, de donde se saca el tequila. Un murciélago insectívoro puede comer entre 600 y 1200 insectos por noche, incluyendo mosquitos que pueden transmitir enfermedades (fiebre amarilla, dengue) o ser plagas de cultivos. En algunas regiones pueden ahorrar a los agricultores hasta dos millones de dólares en la puesta de plaguicidas. Incluso el murciélago que se alimenta de sangre es importante, pues si bien causa problemas a la ganadería, se está empleando enzimas presentes en su saliva para la creación de fármacos contra enfermedades cardíacas.

Varios factores se suman a que las poblaciones de murciélagos se vean fuertemente afectadas y con riesgos muy serios de extinguirse. Entre estos los más importantes están la destrucción del hábitat, de sus guaridas y la contaminación. En Bolivia se consideran a 12 especies en el Libro Rojo de especies de vertebrados amenazados. Para evitar perder a estos animales, es muy importante apoyar, promover y desarrollar acciones que vayan a favor de la conservación y protección de los mismos y de los hábitats en los que viven. Los murciélagos en la región y en Bolivia en particular, son nuestros aliados fundamentales, contribuyen a mantener un ecosistema sano e incluso ayudan mediante sus servicios a la economía misma de los seres humanos, entenderlos y protegerlos es nuestra obligación.

 

Luis F. Aguirre es Director del Centro de Biodiversidad y Genética, Universidad Mayor de San Simón y Coordinador del Programa para la Conservación de los Murciélagos de Bolivia (PCMB).

 

Doscientos años de castaña

por Daniel M. Larrea

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Para muchos la castaña representa el mejor ejemplo del aprovechamiento de una especie no maderable y la tan anhelada conservación del bosque amazónico. La exportación de la castaña se incrementó gradualmente desde inicios del siglo XX, alcanzando sus máximos niveles de producción desde los 70 hasta la fecha. Son casi cinco décadas de intensa recolección de castaña. Si tomamos los datos de exportación publicados por el IBCE entre 2005 y 2014, un promedio anual de 21.000 toneladas de semillas nunca se incorporaron al suelo como nutrientes o dando lugar a pequeñas castañas. Esto podría explicar la percepción de hoy de que la regeneración natural de la especie es, o podría ser, muy baja.

El árbol de castaña crece en buena parte de la Amazonía, pero solamente en Brasil (Pará, Amazonas, Acre y Rondônia), Perú (Madre de Dios) y Bolivia (Pando y norte de La Paz y Beni) en cantidades suficientes como para que la recolección de sus frutos sea rentable. Desde mediados de los 80 la producción de castaña en Brasil ha disminuido progresivamente. Hoy son Perú y Bolivia los principales países productores, no es extraño entonces que relaciones comerciales y el intercambio de experiencias y tecnologías entre ambos países, además vecinos, esté ocurriendo. Existen también algunas diferencias, por ejemplo, mientras en Perú rige la otorgación explícita de un derecho forestal en forma de concesiones, en Bolivia este tema tiene años de discusión y se ha reducido al intento de la implementación de varias herramientas.

La incorporación de la castaña en el mercado de nueces del mundo ha ayudado a la valoración y cuidado de los árboles productores de castaña. Este proceso es resultado del atractivo precio en el mercado de este producto. No olvidemos que la castaña se usa como sustituto de otras nueces (por ejemplo maní, almendra europea y otros), y que su cotización en el mercado depende del precio de estas nueces. Cuando éstas suben de precios, se incrementa también el de la castaña. Esto hace difícil predecir el comportamiento futuro de las cotizaciones en el mercado. En ese sentido, parece claro que es importante hacer un seguimiento a todo el mercado internacional de nueces y no solo al de la castaña.

Han pasado más de 200 años desde que en 1807 el naturalista alemán Alexander von Humboldt y el botánico francés Aimé Bonpland descubrieron un árbol de castaña en el Alto Orinoco de Venezuela. Probablemente no imaginaron el sitial que hoy ocupa como uno de los emblemas inherentes a la Amazonía contemporánea. Más allá de la aún ausente distribución justa y equitativa de los beneficios que genera o el costo social del denominado “habilito”, no cabe duda de que la persistencia de los bosques del norte amazónico de Bolivia es consecuencia inmediata del aprovechamiento de esta especie. Profundamente ligados en su historia, la castaña y los bosques amazónicos comparten un futuro en cierta forma prometedor, pero a la vez incierto.

Este post se publicó anteriormente en La Razón

El valor de las áreas protegidas en el actual modelo de desarrollo

Por Luis F. Pacheco

Cuando se diseña un experimento, es necesario tener un control. Algo contra lo cual comparar sus tratamiento(s). Nuestras estrategias de desarrollo han de considerarse como tratamientos. Toda la Biosfera es nuestro universo, y las regiones de los países (y especialmente las ecorregiones) puede considerarse como unidades de muestreo, bajo diferentes estrategias de desarrollo. Por lo tanto,necesitamos áreas protegidas para conocer los efectos de los tratamientos sobre nuestras unidades experimentales. Además, basándose en la teoría de nicho, sabemos (SÍ, SABEMOS) que cuanto más lejos llevamos nuestra unidad experimental de nuestro control, más difícil será para nosotros persistir como población (o especie). Usted puede añadir aquí las consideraciones de los conceptos de resistencia / resiliencia ecológica.

No debemos pensar en las áreas protegidas como meros refugios para la biodiversidad. Las APs deben ser consideradas nuestros controles (en términos experimentales) para evaluar la respuesta de la naturaleza a nuestras actividades (nuestros tratamientos). Ya sabemos que la mayor parte de nuestras actividades impulsadas por razones económicas son perjudiciales para los ecosistemas, por lo que, también hay que reconocer, que el espejo para el éxito de nuestras estrategias de desarrollo no debe ser crecimiento económico, sino la sostenibilidad o sustentabilidad (como prefiera llamarle). Por lo tanto, la mejor manera de calificar el éxito de nuestras estrategias de desarrollo debe ser evaluar qué tan lejos estamos de un medio ambiente saludable. Las áreas protegidas son, por lo tanto, la principal herramienta para permitir que lo hagamos así, en la actualidad; hasta que las estrategias de desarrollo dejen de ser impulsadas por la economía de mercado.

 

 Traducción al inglés: 

When you design an experiment, you need to have a control. Something to compare your treatment(s) against. Our development strategies are to be considered as treatments. The whole Biosphere is our universe, and countries regions (and especially ecorregions) under different development strategies can be considered as sampling units. Therefore, we need protected areas to know the effects of our treatments on our experimental units. Furthermore, based on niche theory, we know (YES, WE KNOW) that the farther away we drive our experimental unit from our control, the more difficult will be for us to persist as a population (or species). You may add ecological resistance/resilience concepts here.

We should not think of protected areas as simple refuges for biodiversity. They are to be considered our controls to assess the responses of Nature to our activities. We already know that most of our economically driven activities are harmful to ecosystems, so we must also acknowledge that the mirror for the success of our development strategies should not be economic growth, but sustainability. The best way to assess the success of our development strategies must be, therefore, to assess how far away we are from a healthy environment. Protected areas are, therefore, the main present day tool to allow us to do so, until development strategies are not driven by market economy any more.

Primo rico, primo pobre: el impacto de las muertes de Cecil y Juma

por Silvio Marchini

Hace un mes que Juma, el jaguar, fue matado a tiros por soldados después de la ceremonia de relevo de la antorcha olímpica en la ciudad de Manaus, Brasil. El episodio, que repercutió en la prensa, las redes sociales y los círculos profesionales relacionados con los derechos animales y la conservación de fauna, recordó el caso del león Cecil, muerto en Zimbabwe, en julio de 2015. Los dos casos tienen elementos comunes. Juma y Cecil eran ambos “celebridades” (al menos para merecer apodos, lo que los convertía en individuos diferentes de sus compañeros, simples jaguares y leones anónimos), propiedad de especies carismáticas de felinos, y cuyas muertes causaron gran conmoción popular. Las similitudes podrán terminar aquí. Por lo menos cuando se trata de cómo los profesionales de vida silvestre serán capaces de convertir la conmoción en un apoyo concreto a la investigación y conservación de estas especies en peligro de extinción (más pragmáticamente, en recaudación de fondos), los casos Cecil y Juma están demostrando ser tan diferentes y distantes como la sabana africana y la selva amazónica.

 

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Volumen de búsquedas segun Google Trends de los términos “Cecil” (línea azul) y “Juma” (línea roja) en el mundo y en Brasil. Los picos están relacionados con la muerte de Cecil y Juma. Los mapas muestran la variación en las búsquedas de “Cecil” en el mundo y “Juma” en Brasil: los colores más oscuros denotan mayor volumen de búsquedas.

Apenas un mes después de la muerte de Cecil, y un día después de si descubrir la identidad de su verdugo – un cazador de trofeos de los Estados Unidos – el presentador Jimmy Kimmel tomó cuatro minutos de su programa de entrevistas para expresar su reacción a lo que llamó “tragedia repugnante.” Jimmy dijo que esperaba que algo bueno podría resultar del caso e instó a sus espectadores para apoyar a la Unidad de Investigación en Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad de Oxford, la WildCRU, que estaba monitoreando Cecil por medio de un collar de GPS desde 2009. El enlace para donaciones fue entonces exibido en la pantalla. Se dio el puntapié inicial para un fenómeno mediático – y de recaudación de fondos – que el Profesor David Macdonald, director de WildCRU, llamó un “punto de inflexión histórico en la conservación del león africano.”

El caso Cecil se viralizó. En una hora, 4,4 millones de usuarios de Internet intentaron acceder al sitio web de WildCRU: la página web se cayó! Por casi una semana el profesor Macdonald no hizo otra cosa que dar entrevistas. Incluyendo una que apareció en la televisión brasileña (nunca pensé que vería David – que, por casualidad, fue mi supervisor de doctorado – hablando en el programa dominical más popular de Brasil, Fantástico!). El día después de la apelación de Jimmy Kimmel, el término “Killing of Cecil the Lion” fue registrado en Wikipedia. Esta página ha sido visitada casi un millar de veces al día en los últimos tres meses. Algunas celebridades, incluyendo Ricky Martin, expresarón publicamente su indignación. En septiembre del año pasado, el Ty Warner anunció el lanzamiento de “Beanie Baby” Cecil, con el 100% de las ganancias de las ventas para el WildCRU: poco después el muñeco de Cecil se pudia encontrar en los estantes de las tiendas en Brasil, bajo un cartel informando sobre la noble causa detrás de la compra del simpático animal de peluche. Aun en la estela de tanta repercusión, varias aerolíneas estadounidenses anunciaron que no transportarian a más trofeos de caza o partes de animales de los “Big Five” de África – elefante, rinoceronte, búfalo, leopardo y león. En noviembre, los Estados Unidos prohibieron la importación de trofeos de caza de países que no comprovassem buenas prácticas de conservación y manejo de vida silvestre. En enero de 2016, la ley “León Cecil” prohibió la importación de trofeos por los aeropuertos de Nueva York y Nueva Jersey, en los Estados Unidos. En abril, la revista Time eligió a Cecil como el animal más influyente de la historia!

El resultado para WildCRU fue generoso: 1,1 millones de dólares recaudados, provenientes de 10.000 nuevos donantes. Para se tener una idea de lo que representa eso, este valor es equivalente a una cuarta parte de los cerca de 12,7 millones de reales que el Instituto Chico Mendes de Biodiversidad estima que se necesitarían para ejecutar al largo de diez años su Plan Nacional de Acción para la Conservación del Jaguar (por desgracia, por supuesto, no tenemos este recurso para poner el plan en práctica). El WildCRU está utilizando el dinero para ampliar sus actividades de investigación y conservación de los leones en Zimbabwe y Botswana y consolidar su programa de becas para traer estudiantes africanos a Oxford. Impresionados con tanto éxito, los investigadores WildCRU contratarón a expertos en medios para investigar el papel de las redes sociales en la involucración del público em el caso Cecil. El resultado del estudio fue publicado en la revista Animals en abril pasado.

¿En qué medida las lecciones que enseña la historia de Cecil se pueden aplicar al caso Juma y a la investigación y conservación del jaguar en Brasil? Las diferencias entre Cecil y Juma deben ser considerados. Cecil era un león, Juma un jaguar. Los leones son sin duda más populares en los Estados Unidos y Europa – regiones que concentran los donantes em potencial – que jaguares. El león es considerado como una especie amenazada a nivel mundial mientras el jaguar es técnicamente “casi amenazado”. Cecil era un macho de vida libre y si temía que su muerte podría poner en peligro a las hembras y cachorros que vivían bajo su dominio (que más se supo que no occurió: sus hijos están bien, gracias). Juma era un macho en cautiverio y su muerte no tiene consecuencias directas para la conservación de los jaguares en la Amazonia. Pero su muerte ha dejado al descubierto el problema del uso de jaguares como atracción en desfiles y otros eventos y los riesgos que esta práctica representa al jaguar y a las personas involucradas. Cecil era muy conocido en Zimbabwe, incluso antes de su muerte y era un objeto de la investigación de una de las universidades más prestigiosas del mundo, la Universidad de Oxford en Inglaterra. Juma fue la mascota del 1er Batallón de Infantería de Selva del Ejército Brasileño en Manaus. Cecil fue muerto por un dentista americano rico. Juma fue muerto por militares brasileños. Por otro lado, Juma está doblemente vinculado al evento deportivo más popular del mundo; fue muerto al participar en la ceremonia de relevo de la antorcha olímpica, y la mascota del equipo brasileño em los Juegos Olímpicos de 2016 es Ginga, justamente um jaguar.

Incluso mantenidas las proporciones, las reacciones provocadas por la muerte de Juma en amplios sectores de la sociedad, como en el caso Cecil, fueron notables y tienen el potencial de volver a algún beneficio. El caso Cecil muestra que la conmoción popular se puede convertir en un apoyo concreto a la causa conservacionista y animal. Pero también revela que entre el interés en Juma expresado por miles de personas y el impacto positivo en la calidad de vida de los animales en cautiverio, la conservación de las especies y la relación entre las personas y la vida silvestre, hay un largo y complejo camino, en el que diferentes elementos – individuos, redes sociales, medios de comunicación – desempeñan funciones vitales. El momento más importante de la historia de la conservación del león africano no se debe a ningún descubrimiento científico emocionante o políticas públicas innovadoras, sino a la gente común y el Internet! Fue a través de las redes sociales y de la prensa que el fenómeno Cecil fue construido colectivamente. Por lo tanto, la comprensión del comportamiento de las personas involucradas debe ser una prioridad en casos como Cecil y Juma. Las teorías y los métodos de las ciencias sociales, tales como los diseñados para comprender, predecir y modificar el comportamiento humano a partir de factores tales como sentimientos, motivaciones y valores, deben ser decisivos en el desarrollo de estrategias efectivas de “marketing social” para la involucración del público en la conservación. Estas estrategias deberían ser utilizadas, por ejemplo, para crear conciencia entre los cientos de miles de visitantes que vendrán a Río 2016, y los millones de personas que van a seguir los juegos online, y hacer con que donen a proyectos de conservación del jaguar.

Si en el pasado la coleta de datos sociales necesarios en este tipo de enfoque dependía de entrevistas personales o de la disposición de los voluntarios para llenar cuestionarios, hoy día los investigadores tienen acceso casi en tiempo real a una cantidad casi infinita de información social útil en el “Big Data”. Métodos como la minería y la minería de texto de la web (text mining, web mining), análisis de redes sociales (social network analysis), análisis de sentimientos (sentiment analysis), aprendizaje automático (machine learning) y visualización de datos forman el campo  emergente y prometedor de las “ciencias sociales computacionales” (e-social sciences), aún poco exploradas por professionales de fauna. Un ejemplo de herramienta gratuita y sencilla de análisis de big data es Google Trends, que muestra la variación temporal y espacial de interés de la sociedad en un tema en particular, medida a partir del volumen de búsqueda (ver la figura arriba).

Consciente de la típica efemeridad de los fenómenos de Internet, los investigadores de WildCRU están buscando maneras de mantener durante el mayor tiempo posible el interés y el apoyo del público, convertiendo el “Momento Cecil” en “Movimiento Cecil.” Por acá, la repercusión del caso Juma todavia no parece haber trascendido los detalles del episodio de su muerte. El “Momento Juma” aún puede estar por venir, con Rio 2016. El jaguar es el animal más conocido y carismático de la fauna brasileña y símbolo de los Juegos Olímpicos en Brasil. Nunca en la historia de los Juegos Olímpicos la personas estubieron tan conectadas. Nunca la internet ha tenido tanto poder. En este escenario, la muerte de Juma ha creado la oportunidad más grande de todos los tiempos para la involucración pública en la investigación y la conservación del jaguar y de la fauna brasileña en general. Hasta que la llama olímpica se apague al final de los juegos, vamos a conocer un poco más sobre el destino de Juma; si murió en vano y será olvidado, uniéndose a su compañero de Caatinga, el armadillo Fuleco, mascota de la infame Copa Mundial de 2014, o hará historia al lado de su primo rico Cecil, ayudando a añadir a la herencia los Juegos Olímpicos un futuro en el que nuestra vida silvestre tiene el respeto que se merece.

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