Primo rico, primo pobre: el impacto de las muertes de Cecil y Juma

por Silvio Marchini

Hace un mes que Juma, el jaguar, fue matado a tiros por soldados después de la ceremonia de relevo de la antorcha olímpica en la ciudad de Manaus, Brasil. El episodio, que repercutió en la prensa, las redes sociales y los círculos profesionales relacionados con los derechos animales y la conservación de fauna, recordó el caso del león Cecil, muerto en Zimbabwe, en julio de 2015. Los dos casos tienen elementos comunes. Juma y Cecil eran ambos “celebridades” (al menos para merecer apodos, lo que los convertía en individuos diferentes de sus compañeros, simples jaguares y leones anónimos), propiedad de especies carismáticas de felinos, y cuyas muertes causaron gran conmoción popular. Las similitudes podrán terminar aquí. Por lo menos cuando se trata de cómo los profesionales de vida silvestre serán capaces de convertir la conmoción en un apoyo concreto a la investigación y conservación de estas especies en peligro de extinción (más pragmáticamente, en recaudación de fondos), los casos Cecil y Juma están demostrando ser tan diferentes y distantes como la sabana africana y la selva amazónica.

 

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Volumen de búsquedas segun Google Trends de los términos “Cecil” (línea azul) y “Juma” (línea roja) en el mundo y en Brasil. Los picos están relacionados con la muerte de Cecil y Juma. Los mapas muestran la variación en las búsquedas de “Cecil” en el mundo y “Juma” en Brasil: los colores más oscuros denotan mayor volumen de búsquedas.

Apenas un mes después de la muerte de Cecil, y un día después de si descubrir la identidad de su verdugo – un cazador de trofeos de los Estados Unidos – el presentador Jimmy Kimmel tomó cuatro minutos de su programa de entrevistas para expresar su reacción a lo que llamó “tragedia repugnante.” Jimmy dijo que esperaba que algo bueno podría resultar del caso e instó a sus espectadores para apoyar a la Unidad de Investigación en Conservación de la Vida Silvestre de la Universidad de Oxford, la WildCRU, que estaba monitoreando Cecil por medio de un collar de GPS desde 2009. El enlace para donaciones fue entonces exibido en la pantalla. Se dio el puntapié inicial para un fenómeno mediático – y de recaudación de fondos – que el Profesor David Macdonald, director de WildCRU, llamó un “punto de inflexión histórico en la conservación del león africano.”

El caso Cecil se viralizó. En una hora, 4,4 millones de usuarios de Internet intentaron acceder al sitio web de WildCRU: la página web se cayó! Por casi una semana el profesor Macdonald no hizo otra cosa que dar entrevistas. Incluyendo una que apareció en la televisión brasileña (nunca pensé que vería David – que, por casualidad, fue mi supervisor de doctorado – hablando en el programa dominical más popular de Brasil, Fantástico!). El día después de la apelación de Jimmy Kimmel, el término “Killing of Cecil the Lion” fue registrado en Wikipedia. Esta página ha sido visitada casi un millar de veces al día en los últimos tres meses. Algunas celebridades, incluyendo Ricky Martin, expresarón publicamente su indignación. En septiembre del año pasado, el Ty Warner anunció el lanzamiento de “Beanie Baby” Cecil, con el 100% de las ganancias de las ventas para el WildCRU: poco después el muñeco de Cecil se pudia encontrar en los estantes de las tiendas en Brasil, bajo un cartel informando sobre la noble causa detrás de la compra del simpático animal de peluche. Aun en la estela de tanta repercusión, varias aerolíneas estadounidenses anunciaron que no transportarian a más trofeos de caza o partes de animales de los “Big Five” de África – elefante, rinoceronte, búfalo, leopardo y león. En noviembre, los Estados Unidos prohibieron la importación de trofeos de caza de países que no comprovassem buenas prácticas de conservación y manejo de vida silvestre. En enero de 2016, la ley “León Cecil” prohibió la importación de trofeos por los aeropuertos de Nueva York y Nueva Jersey, en los Estados Unidos. En abril, la revista Time eligió a Cecil como el animal más influyente de la historia!

El resultado para WildCRU fue generoso: 1,1 millones de dólares recaudados, provenientes de 10.000 nuevos donantes. Para se tener una idea de lo que representa eso, este valor es equivalente a una cuarta parte de los cerca de 12,7 millones de reales que el Instituto Chico Mendes de Biodiversidad estima que se necesitarían para ejecutar al largo de diez años su Plan Nacional de Acción para la Conservación del Jaguar (por desgracia, por supuesto, no tenemos este recurso para poner el plan en práctica). El WildCRU está utilizando el dinero para ampliar sus actividades de investigación y conservación de los leones en Zimbabwe y Botswana y consolidar su programa de becas para traer estudiantes africanos a Oxford. Impresionados con tanto éxito, los investigadores WildCRU contratarón a expertos en medios para investigar el papel de las redes sociales en la involucración del público em el caso Cecil. El resultado del estudio fue publicado en la revista Animals en abril pasado.

¿En qué medida las lecciones que enseña la historia de Cecil se pueden aplicar al caso Juma y a la investigación y conservación del jaguar en Brasil? Las diferencias entre Cecil y Juma deben ser considerados. Cecil era un león, Juma un jaguar. Los leones son sin duda más populares en los Estados Unidos y Europa – regiones que concentran los donantes em potencial – que jaguares. El león es considerado como una especie amenazada a nivel mundial mientras el jaguar es técnicamente “casi amenazado”. Cecil era un macho de vida libre y si temía que su muerte podría poner en peligro a las hembras y cachorros que vivían bajo su dominio (que más se supo que no occurió: sus hijos están bien, gracias). Juma era un macho en cautiverio y su muerte no tiene consecuencias directas para la conservación de los jaguares en la Amazonia. Pero su muerte ha dejado al descubierto el problema del uso de jaguares como atracción en desfiles y otros eventos y los riesgos que esta práctica representa al jaguar y a las personas involucradas. Cecil era muy conocido en Zimbabwe, incluso antes de su muerte y era un objeto de la investigación de una de las universidades más prestigiosas del mundo, la Universidad de Oxford en Inglaterra. Juma fue la mascota del 1er Batallón de Infantería de Selva del Ejército Brasileño en Manaus. Cecil fue muerto por un dentista americano rico. Juma fue muerto por militares brasileños. Por otro lado, Juma está doblemente vinculado al evento deportivo más popular del mundo; fue muerto al participar en la ceremonia de relevo de la antorcha olímpica, y la mascota del equipo brasileño em los Juegos Olímpicos de 2016 es Ginga, justamente um jaguar.

Incluso mantenidas las proporciones, las reacciones provocadas por la muerte de Juma en amplios sectores de la sociedad, como en el caso Cecil, fueron notables y tienen el potencial de volver a algún beneficio. El caso Cecil muestra que la conmoción popular se puede convertir en un apoyo concreto a la causa conservacionista y animal. Pero también revela que entre el interés en Juma expresado por miles de personas y el impacto positivo en la calidad de vida de los animales en cautiverio, la conservación de las especies y la relación entre las personas y la vida silvestre, hay un largo y complejo camino, en el que diferentes elementos – individuos, redes sociales, medios de comunicación – desempeñan funciones vitales. El momento más importante de la historia de la conservación del león africano no se debe a ningún descubrimiento científico emocionante o políticas públicas innovadoras, sino a la gente común y el Internet! Fue a través de las redes sociales y de la prensa que el fenómeno Cecil fue construido colectivamente. Por lo tanto, la comprensión del comportamiento de las personas involucradas debe ser una prioridad en casos como Cecil y Juma. Las teorías y los métodos de las ciencias sociales, tales como los diseñados para comprender, predecir y modificar el comportamiento humano a partir de factores tales como sentimientos, motivaciones y valores, deben ser decisivos en el desarrollo de estrategias efectivas de “marketing social” para la involucración del público en la conservación. Estas estrategias deberían ser utilizadas, por ejemplo, para crear conciencia entre los cientos de miles de visitantes que vendrán a Río 2016, y los millones de personas que van a seguir los juegos online, y hacer con que donen a proyectos de conservación del jaguar.

Si en el pasado la coleta de datos sociales necesarios en este tipo de enfoque dependía de entrevistas personales o de la disposición de los voluntarios para llenar cuestionarios, hoy día los investigadores tienen acceso casi en tiempo real a una cantidad casi infinita de información social útil en el “Big Data”. Métodos como la minería y la minería de texto de la web (text mining, web mining), análisis de redes sociales (social network analysis), análisis de sentimientos (sentiment analysis), aprendizaje automático (machine learning) y visualización de datos forman el campo  emergente y prometedor de las “ciencias sociales computacionales” (e-social sciences), aún poco exploradas por professionales de fauna. Un ejemplo de herramienta gratuita y sencilla de análisis de big data es Google Trends, que muestra la variación temporal y espacial de interés de la sociedad en un tema en particular, medida a partir del volumen de búsqueda (ver la figura arriba).

Consciente de la típica efemeridad de los fenómenos de Internet, los investigadores de WildCRU están buscando maneras de mantener durante el mayor tiempo posible el interés y el apoyo del público, convertiendo el “Momento Cecil” en “Movimiento Cecil.” Por acá, la repercusión del caso Juma todavia no parece haber trascendido los detalles del episodio de su muerte. El “Momento Juma” aún puede estar por venir, con Rio 2016. El jaguar es el animal más conocido y carismático de la fauna brasileña y símbolo de los Juegos Olímpicos en Brasil. Nunca en la historia de los Juegos Olímpicos la personas estubieron tan conectadas. Nunca la internet ha tenido tanto poder. En este escenario, la muerte de Juma ha creado la oportunidad más grande de todos los tiempos para la involucración pública en la investigación y la conservación del jaguar y de la fauna brasileña en general. Hasta que la llama olímpica se apague al final de los juegos, vamos a conocer un poco más sobre el destino de Juma; si murió en vano y será olvidado, uniéndose a su compañero de Caatinga, el armadillo Fuleco, mascota de la infame Copa Mundial de 2014, o hará historia al lado de su primo rico Cecil, ayudando a añadir a la herencia los Juegos Olímpicos un futuro en el que nuestra vida silvestre tiene el respeto que se merece.

Post relacionado: Cecil el león y algunas lecciones para la conservación en Bolivia

 

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