Salva a un jaguar comiendo menos carne

Por Alfredo Romero Muñoz
(post publicado originalmente en inglés en ConservationBytes.com)

 

Estaba atrapado. O eso pensaba yo.

El jaguar vino hacia mí por el camino de tierra, tranquilo pero atento a la luz del crepúsculo, su cachorro casi adulto detrás de ella. Nervioso y con sólo una antorcha como defensa, mantuve la luz en alto sobre mi cabeza mientras ella se acercaba, tratando de parecer más alto. Pero ella sólo tenía curiosidad; y, después de 20 minutos, se fueron. Caminé a casa en la espesa oscuridad, emocionado por haber estado tan cerca del depredador top de Sudamérica. Luego pusimos el nombre de ‘Kaayana’ a esta madre jaguar, ya que vive en el Parque Nacional Kaa-Iya en el Chaco boliviano. Mi fascinación por los jaguares sólo ha crecido desde entonces, pero las posibilidades de encontrar a este increíble animal en la naturaleza se han reducido incluso desde esa noche.

Jaguar close encounter.jpg

Mi encuentro con Kaayana en el Parque Nacional Kaa-Iya en el Chaco boliviano. Su cachorro estaba alrededor, pero no se puede ver en la foto.

Unos años después de ese encuentro, vuelvo a estudiar jaguares en el mismo bosque, sólo que ahora a la escala de todo el Gran Chaco sudamericano. Los jaguares son el tercer gato más grande del mundo y los principales depredadores de América Latina. Esto significa que son esenciales para mantener saludables a los ecosistemas. Sin embargo, están desapareciendo rápidamente en algunas partes de su área de distribución.

Entender cómo y dónde las principales amenazas del jaguar —la destrucción del hábitat y la caza— les afecta es fundamental para establecer estrategias apropiadas para salvarlos. Estas amenazas no sólo son perjudiciales por sí solas, sino que a veces actúan simultáneamente en un área, lo que puede tener impactos mayores que su simple suma. Por ejemplo, una nueva carretera no sólo promueve la deforestación, sino que también aumenta la capacidad de los cazadores para acceder a bosques que antes eran inaccesibles. De manera similar, cuando el bosque es talado para la ganadería, los ganaderos a menudo matan a los jaguares por temor a la pérdida de ganado.

Jaguar with Cubs in Bolivia's Chaco_Daniel Alarcón.jpgKaayana fue vista años después por Daniel Alarcón, quien tomó mejores fotos de ella y de sus nuevos cachorros.

Sin embargo, las interacciones entre estas amenazas aún no se comprenden plenamente. En nuestro nuevo estudio, que acabamos de publicar en la revista Diversity and Distributions, desarrollamos un nuevo marco para cuantificar cómo y dónde actuaron conjuntamente la destrucción del hábitat y el riesgo de caza durante tres décadas, a expensas de hábitat idóneo de jaguares en el Gran Chaco. También analizamos cómo los diferentes países del Chaco —Bolivia, Paraguay y Argentina—  y sus áreas protegidas mantuvieron el hábitat clave para el jaguar.

Bosques secos del Gran Chaco

Aunque no tan conocido, el Gran Chaco de es el segundo bosque más grande de Sudamérica después de la Amazonía, cubriendo 1.1 millones de km2. El Chaco es también, aún, el bosque tropical seco más grande del mundo, tres veces más grande que Alemania. El Chaco es rico en diversidad de especies, con más de 150 mamíferos, 220 reptiles y anfibios, 500 aves y 3500 plantas.

A pesar de su importancia global, el Chaco está bajo amenaza inminente, y menos del 10% de sus bosques y sabanas están protegidos. Sólo en los últimos 20 años ha perdido el 20% de sus bosques, emitiendo tanto carbono a la atmósfera como la Amazonía y convirtiéndose en un punto caliente de deforestación mundial. La mayor parte de esta deforestación es para producir carne de vaca, consumida localmente y exportada, o soya, utilizada principalmente para alimentar vacas, cerdos y pollos en Europa y Asia.

La reducción del hábitat

Como parte de mi doctorado en el grupo de Biogeografía de la Conservación en la Universidad Humboldt de Berlín, a donde me mudé hace dos años desde Bolivia, me uní a varios otros ecólogos de jaguares de todo el Gran Chaco. Combinando los años de investigación y experiencia de los autores, construimos la base de datos más completa de la ocurrencia del jaguar en las últimas tres décadas en el Chaco, junto con la información espacial de las condiciones que afectan a los jaguares.

Usamos esta amplitud de información en modelos computarizados para construir mapas de hábitat que no sólo muestran dónde está el hábitat clave, sino también dónde los jaguares están amenazados por la destrucción del hábitat, la caza o ambas amenazas simultáneamente. Nuestro enfoque nos permitió evaluar cómo ha cambiado el hábitat desde los años 80 en todo el Chaco, dentro de los países y dentro y fuera de las áreas protegidas.

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Los jaguares perdieron el tamaño de Austria de hábitat clave sólo desde los 1980s debido a la expansión de la agricultura y la sobrecacería.

Encontramos una gran contracción del hábitat clave del jaguar durante tres décadas, que equivale a un área del tamaño de Austria (82,000 km2). Sabemos que esta contracción fue causada por la destrucción del hábitat y la caza, pero ¿qué amenaza fue la más importante y dónde interactuaron ambas? Curiosamente, aunque ambas amenazas se expandieron rápidamente durante las tres décadas, las áreas bajo riesgo de caza fueron mayores (7 millones de hectáreas) que las áreas bajo destrucción de hábitat (3 millones de hectáreas). Sin embargo, ambas amenazas actuaron juntas en un tercio de todo el rango restante de jaguares, y como ambas amenazas interactúan allí, los jaguares están en mayor riesgo de desaparecer, si es que no lo han hecho ya.

También encontramos que, entre los países del Gran Chaco, Bolivia perdió menos hábitat clave de jaguar que Paraguay y Argentina. La razón principal de esta diferencia es probablemente el enorme Parque Nacional Kaa-Iya, de 3,4 millones de hectáreas, donde me encontré con Kaayana y su cachorro algunos años antes.

De hecho, encontramos que las áreas protegidas más grandes perdieron proporcionalmente menos hábitat clave que las más pequeñas desde la década de 1980. Esto se debe a que las áreas protegidas más pequeñas son más susceptibles a las amenazas que se producen en las áreas circundantes. Por ejemplo, debido a que los jaguares en el Chaco deambulan por grandes áreas, los ganaderos pueden matarlos cuando salen fuera de las áreas protegidas. Sin embargo, incluso las áreas protegidas más pequeñas aún tienen un papel que desempeñar, ya que el 95% de toda la degradación del hábitat del jaguar ocurrió en áreas no protegidas. Además, dos tercios de los hábitats clave restantes siguen desprotegidos.

Jaguar habitat change map_The Authors.jpg

Una vistamás detallada de cómo cambió el hábitat del jaguar entre 1985 y 2013 en el Chaco. El hábitat clave se redujo en un tercio a medida que la caza y el deterioro de los recursos (principalmente la deforestación) aumentaron. Ambas amenazas actuaron simultáneamente en las extensas áreas rojas

Curiosamente, encontramos que la mayor parte del hábitat clave que quedaba en 2013 está situado a 200 km de una frontera internacional, probablemente porque estas zonas son marginales para el desarrollo y están lejos de los centros agrícolas. Sin embargo, la agricultura y la caza se están acercando rápidamente.

Oportunidades de conservación

Más allá de describir el rápido declive de este depredador esencial del Chaco, nuestro estudio ofrece tres puntos de vista principales para salvar al jaguar en el Chaco:

  1. Los gobiernos y organizaciones de los tres países del Chaco — Bolivia, Paraguay y Argentina —  deben coordinar rápidamente la protección de los parches grandes de hábitat clave del jaguar que persisten a lo largo de las fronteras internacionales, mientras quedan oportunidades;
  2. El declive del jaguar puede evitarse reduciendo la presión de caza de los jaguares y sus presas en zonas de alto riesgo de caza, pero también en bosques idóneos, especialmente a lo largo de corredores que conectan hábitats clave. Una forma importante de hacerlo es mejorar la coexistencia de los jaguares con los ganaderos, una de las principales fuentes de mortalidad de jaguares en el Chaco;
  3. Las grandes extensiones restantes de hábitats clave, así como los corredores que los conectan, deberían protegerse, preferiblemente mediante una red de áreas protegidas grandes. Esto ayudará a salvar al jaguar y a gran parte de la biodiversidad asociada en esta rica pero desprotegida ecorregión.

Nuestro estudio muestra que considerar las interacciones entre la expansión agrícola y las amenazas de la caza en el hábitat de un depredador top puede ayudar a discernir los patrones de amenazas en todo el paisaje y a lo largo del tiempo. Esto, a su vez, puede ayudar a definir estrategias multilaterales de conservación a gran escala para salvar al jaguar.

Dado el extraordinario ritmo al que está decayendo el principal depredador del Chaco, los gobiernos y las organizaciones ambientalistas deberían establecer rápidamente esfuerzos coordinados mientras persistan las oportunidades.

Pero, ¿qué pueden hacer los individuos para ayudar a los jaguares? El rápido avance de la deforestación y la caza en el Chaco está asociado con la producción de carne de vaca y soya. La carne, y especialmente la carne de res, es uno de los alimentos más ineficientes para producir, requiriendo enormes áreas de bosques talados. Además, en estas fronteras de deforestación, los ganaderos matan habitualmente a los jaguares por temor a la pérdida de ganado, lo que amenaza aún más a los jaguares.

Por lo tanto, una manera segura de ayudar a los jaguares es reduciendo nuestro consumo de carne, especialmente de carne de res. Después de pensar en la relación entre mi dieta, la deforestación, los rancheros y los jaguares, me he vuelto mayormente vegetariano y ahora evito completamente la carne de res. Comer carne de res sólo una o dos veces al mes, o menos, y en porciones más pequeñas ya podría ayudar a los jaguares.

Afortunadamente, confirmamos que Kaayana todavía tiene un hábitat bueno y seguro en su territorio. Debemos asegurarnos de que otros jaguares también lo tengan.

Alfredo Romero-Muñoz, Laboratorio de Biogeografía de la Conservación, Universidad Humboldt de Berlín

Publicación

Romero‐Muñoz, A., Torres, R., Noss, A. J., Giordano, A. J., Quiroga, V., Thomson, J. J., Baumann, M., Altrichter, M., McBride Jr., R., Velilla, M., Arispe, R., & Kuemmerle, T. (2018). Habitat loss and overhunting synergistically drive the extirpation of jaguars from the Gran Chaco. Diversity and Distributionsdoi:10.1111/ddi.12843

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